Cada región y provincia del Véneto tiene sus propios platos típicos. Muchos elementos culinarios se repiten en diferentes recetas, como el bacalao. Preparado al estilo de Vicenza, se ablanda remojándolo, machacándolo y cocinándolo a fuego lento durante horas, mientras que en Venecia es más fácil encontrar bacalao en crema, elaborado machacando el pescado con aceite (ambas variantes son deliciosas).
Muy famoso es el hígado a la veneciana, es decir, ternera con cebolla y un chorrito de vino blanco, que suele servirse con polenta blanca (elaborada con maíz blanco perlado).
Entre los primeros platos más sabrosos de toda la región se encuentran los bigoli: una pasta fresca al huevo más gruesa que los espaguetis, originaria de Vicenza (pero que ahora se encuentra en todas partes), perfecta con ragú de pato.
El risotto es un plato que suele aparecer en los menús venecianos y hay opciones para todos los gustos: risi e bisi, una versión sencilla pero sabrosa con guisantes; tastasal, una versión veronesa más sustanciosa hecha con cerdo; risotto con tenca, ranas o pessin (peces muy pequeños de los arrozales).
En la zona de Treviso y alrededores, podrá saborear el delicioso risotto de radicchio. Como aperitivo de lujo, encontrará paté de hígado con cebolla y perejil, o radicchio de Treviso a la parrilla o con huevos en una especie de tortilla.
El queso Asiago DOP (desde 1996) tiene orígenes medievales y todavía se produce hoy en día en la meseta de Asiago con gran éxito: tiene diferentes periodos de maduración (mezzano, vecchio y stravecchio).
El vino es una antigua tradición en el Véneto: Breganze Torcolato, Bardolino, Valpolicella, Prosecco di Valdobbiadene y Conegliano son sólo algunos de los vinos de fama mundial de la región.
A todo esto se suma otra tradición: el Spritz, el típico aperitivo elaborado con Aperol, prosecco y soda, con la adición de hielo y una rodaja de naranja, nació precisamente aquí y los venecianos lo recuerdan cada tarde en la plaza con sus amigos.

